
LA MOCHETA PRESUMIDA. AMPLIACIÓN DE LA NATIONAL GALLERY, LONDRES.
De la mano del sabio Venturi, este "grano en la cara de Trafalgar Square" (prince Charles dixit) será nuestra puerta de entrada a lo que promete ser una fructífera línea de estudio: la mocheta y su relación con los órdenes clásicos de la arquitectura. Una puerta trasera, si se quiere, pues empezamos por el apoteosis para luego remontar el salvaje cauce de la historia.
Nos anticipamos a la gran pregunta (¿Miguel Ángel hacía mochetas?) con una hipótesis de trabajo: a saber, que nos encontramos ante una concentración de mochetas enorme y autocomplaciente. Porque nuestra pretensión es demostrar que, efectivamente, esto son mochetas de primera categoría, especímenes que ennoblecen este animalario.
¡Y nada menos que en pleno centro de Londres! Este alien americano aterriza con un claro propósito: provocar al ciudadano, incitarle a reflexionar sobre la naturaleza de la mocheta y su lugar en nuestra sociedad. No es casual que esta bomba haya caído en la misma metrópolis que parió a Sir John Soane. Este maestro ocupará pronto su justo lugar en nuestro repertorio...
Pero detengámonos unos instantes en el objeto de nuestra excitación: el arquitecto ha rescatado el orden corintio del vertedero cultural para jugar libremente con él, para dar cuerpo a una mocheta cinco veces siamesa. El ritmo sincopado, el aire de collage, incluso la exquisitez artesanal; no hacen más que poner en valor la deliberación y alevosía del gesto. Traer la mocheta a primera fila es el pecho henchido de la posmodernidad, la demostración de que, sí, todo vale y ya no se puede volver atrás.
Y me pregunto... ¿Acaso no es una gloriosa mocheta la propia intervención de Venturi?

